Smart City, el futuro de nuestras ciudades

Mucho han evolucionado las ciudades a lo largo de la historia desde aquellas que diseñaron los primeros urbanitas en la Antigua Mesopotamia. Se han ido adaptando y desarrollando de acuerdo a los cambios sociales y económicos del momento, y a los avances industriales y tecnológicos. Esta progresión sigue avanzando, indudablemente. O al menos eso apuntan las políticas y planes de inversión en tecnología y sostenibilidad a nivel mundial. ¿Cómo será la Smart City del futuro?

La población urbana está aumentando en detrimento de la rural. Según datos de Naciones Unidas, se prevé que para 2030 el 60% de la humanidad vivirá en ciudades. Esto aumentará la demanda de servicios e infraestructuras, el consumo de energía, la generación de residuos y la contaminación.

Por otro lado, nos encontramos en un momento de absoluta expansión tecnológica, en plena Era Digital. Disponemos de herramientas digitales que utilizan las últimas tecnologías (Big Data, Blockchain…) para el tratamiento inteligente y masivo de información. Su aplicación en la industria, el comercio, los servicios o el medio ambiente dotará a nuestro entorno de soluciones sostenibles.

Definición de Ciudad Inteligente o Smart City

Siempre se ha especulado sobre cómo será la ciudad del futuro, tanto en la ficción como en la realidad. El término Ciudad Inteligente o Smart City pretende describir lo que deberían llegar a ser nuestras urbes. El Comité Técnico de Normalización 178 de AENOR propone esta definición: “Visión holística de una ciudad que aplica las TIC para la mejora de la calidad de vida y la accesibilidad de sus habitantes y asegura un desarrollo sostenible económico, social y ambiental en mejora permanente. Una ciudad inteligente permite a los ciudadanos interactuar con ella de forma multidisciplinar y se adapta en tiempo real a sus necesidades, de forma eficiente en calidad y costes, ofreciendo datos abiertos, soluciones y servicios orientados a los ciudadanos como personas, para resolver los efectos del crecimiento de las ciudades, en ámbitos públicos y privados, a través de la integración innovadora de infraestructuras con sistemas de gestión inteligente”.

Un modelo con diferentes enfoques

A la pregunta de cómo abordar el reto de transformar una ciudad en ciudad inteligente, no hay respuesta única a nivel mundial. Cada ciudad es distinta, como los son sus habitantes, sus culturas y sus formas de vida. El modelo de ciudad inteligente aplicable a un caso no tiene por qué ser válido para otro; de ahí la dificultad de estandarizar una solución que sirva para todos. Existen, pues, numerosos enfoques para llevar a cabo esta transformación y cada país está definiendo y presupuestando sus iniciativas específicas.

La Unión Europea, por ejemplo, ha definido la Estrategia Europa 2020, con unos objetivos precisos (tasa de empleo del 75% y aumento del número de graduados en estudios superiores, inversión en I+D+I del 3% del PIB, reducción de emisiones e incremento del uso de energías renovables, reducción de niveles de pobreza y exclusión social), e iniciativas de referencia para cada uno de ellos, englobadas en tres áreas de crecimiento: inteligente, sostenible e inclusivo.

España, por su parte, a través del Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital, dentro de su Agenda Digital, aprobada en 2013 y en línea con la UE, incluye un Plan de Ciudades Inteligentes con una serie de partidas y programas concretos en distintas áreas de incidencia. A su vez, las Empresas Privadas están orientando esfuerzo en este sentido, destinando inversión hacia proyectos innovadores y colaborativos. Existen, además, foros, webs, congresos y espacios comunes para acordar entre todos directrices y planes de acción hacia dicho objetivo. Igualmente nacen plataformas de interacción donde el ciudadano participa activamente en la evolución de esta transformación.

Una clasificación con infinidad de posibilidades

Podríamos hacer una clasificación por sectores o categorías en los que aplicar inteligencia en una ciudad, y a todos se nos ocurrirían ejemplos de qué soluciones se podrían implementar. En este caso, las posibilidades son infinitas.

Y es que con el paso del tiempo somos, cada vez más, consumidores y productores de información. Esto nos permite participar de una manera activa en las tendencias y políticas del mercado. La implantación de las redes 5G, prevista para 2020 marcará un hito en la forma de interactuar entre nosotros.

Gracias al IoT (internet de las cosas), podremos obtener información en tiempo real de cualquier dispositivo de nuestra vida cotidiana, por medio de sensores y medidores con conexión centralizada. Esto nos permitirá, por ejemplo, la detección y resolución rápida de incidencias en redes de distribución de suministros, incentivando el uso responsable de recursos, u optimizando el tráfico urbano.

El compromiso de todos, clave para el éxito

Como vemos, son muchos los frentes en los que actuar. Las soluciones deben adaptarse según evolucione el modelo de bienestar de cada ciudad o región. También es importante tener en cuenta la inversión que se haga o el beneficio que se obtenga.

Lo que está claro es que esta transformación necesita la implicación y el compromiso de todos (Administraciones, Empresas y Ciudadanos). Para ello es de vital importancia hacer una planificación y orquestación conjunta, definiendo unas pautas claras de prioridades e hitos. Solo así seremos capaces  de medir el beneficio en cada área y en cada fase.

Este plan debería estar orientado a una gestión prudente y sostenible de los recursos naturales, el bienestar y la optimización del tiempo del ciudadano. O dicho de otro modo, mejorar la calidad de vida sin acabar con los recursos disponibles.

Conscientes de esta situación, se nos plantean preguntas para las que también hay que diseñar soluciones dentro del mismo contexto. Algunas de ellas: ¿tenemos un plan de contingencia en el caso de una caída de suministro o de un ciberataque? ¿Se verá afectada nuestra privacidad por el uso masivo y compartido de datos? ¿Cómo de respetuosas son las nuevas tecnologías con el medio ambiente?

Qué duda cabe de que las nuevas tecnologías se irán estableciendo en nuestra sociedad. Debemos aprovechar la oportunidad que nos brinda el momento para modelar entre todos con inteligencia y responsabilidad la smart city en la que acabaremos viviendo.

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